13 de abril de 2.016.
Un día para la leyenda.
Y no, por más que se empeñara el niño travieso de la NBA, Stephen Curry (46 puntos con 10 triples, dejando una histórica marca de 402 triples en una temporada, y la victoria número 73, echando por tierra el mítico 72-10 de los Bulls de Jordan), en que esa fuera su noche para la historia , la historia de esa noche, ya estaba escrita.
Kobe lo sabía. Los Lakers lo sabían. La NBA lo sabía. ¡Qué demonios! El mundo entero lo sabía.
Y allí apareció Kobe, en su última noche vestido de oro en el Staples Center, dispuesto a jugar con el corazón, y, ¡vaya si lo hizo!
Jugó los 42 minutos de partido (nada mal para un jugador con 38 años y 20 temporadas a sus espaldas. Anotó 60 puntos, sí, SESENTA, no es una errata, capturó 4 rebotes y repartió 4 asistencias. Y, el mundo, una vez más, se rindió a los pies del mejor jugador de todos los tiempos.
La gente se preguntaba continuamente si un jugador con esos números iba a retirarse, pero sí. Se retira. Como los grandes, en lo más alto. Para que acabe el mito y comience la leyenda. Para que todos podamos decir #YoViJugarAKobe.
Para demostrar, una vez más, que lo humano y lo deportivo no tienen secretos para él.
El baloncesto, créanme, es lo de menos...
jueves, 14 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
TWITTER (Y LA MADRE QUE LO PARIÓ)
Twitter, amigos.
TWITTER.
Ahí es nada.
Quiero dedicar esta primera entrada a la red social de donde surgió el impulso necesario para dar nacimiento a este blog. Una red social denostada por muchos, pero que, guste o no, es la madre de (casi) todos los contenidos que a día de hoy circulan por internet y por los medios de comunicación en general.
"Yo es que no sé usarlo", "es que es un rollo" y excusas de ese tipo son las que utiliza la gente que (a pesar de fusilar continuamente creaciones de la red del pajarito azul vía facebook o whatsapp) no se ha molestado en conocerlo en profundidad. Y es que Twitter, señores, es, a día de hoy, imprescindible para entender la sociedad tal y como la conocemos.
La mayoría de chistes, fotomontajes e incluso noticias que circulan por nuestro entorno, tienen su origen en Twitter. ¿A qué usuario más o menos asiduo de Twitter no le ha llegado por whatsapp, o ha visto compartido en su muro de facebook, un contenido (chiste, imagen...) creado por algún tuitero que conoce, o incluso alguno propio?
Y, para entender Twitter, sin duda, es necesario entender a los tuiteros.
Un tuitero (para bien o para mal) no es una persona corriente.
Un tuitero (para poder llamarse TUITERO) es alguien creativo, ingenioso, reivindicativo, inquieto, activo, despierto, o todas ellas. Es alguien, que solo con el poder de su imaginación, de su inventiva, es capaz de arrancar una sonrisa, una reflexión o un gesto de admiración de cualquier persona. Un tuitero posee la capacidad de sorprender, de hacer pensar a los demás.
Un tuitero es un artista, y aún diré más, es un artista desinteresado, ya que es capaz de pasar horas puliendo un chiste, una idea, una reflexión, solo para que otros puedan disfrutarla de manera gratuita. Y todo el agradecimiento que obtiene es un puñado de retuits y/o de likes (sic.).
Y los tuiteros, en definitiva son (somos) los que hacen (hacemos) Twitter.
Ese medio de expresión que los facebookeros denostáis pero sin el que no podríais disfrutar de la mayoría de cosas que compartís en vuestros muros.
Y luego está el componente social.
Pero ese, amigos, es otro cantar.
Quedáos vuestro facebook y dejadme a mí con Twitter.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)