En mi pueblo, que es un pueblo pequeño, ha habido siempre pocos bares de copas, porque la gente se iba de fiesta a los pueblos vecinos, mucho más grandes y con mucho más ambiente, así que la mayoría de la gente de mi pueblo que salía de marcha iba siempre a dos bares en concreto.
Los dos son muy grandes, y estuvieron muy de moda durante los últimos 30 años. Se enriquecieron mucho durante esas tres décadas a base de repetir sus fórmulas, requetesabidas hasta la saciedad.
Uno de ellos, el más grande, no solo ponía continuamente música latina de esa que hace vomitar a tus neuronas, si no que además, servía garrafón y te cobraba mucho más de lo debido por las copas, pero por alguna extraña razón, era el que más tirón tenía.
El otro ponía música de mierda también, no servía garrafón pero aguaba los cubatas, y los cobraba bastante caros también.
Iba por temporadas. Eran los dos bares de moda, y unas veces se llenaba más uno, y otras veces el otro, pero eran prácticamente hegemónicos. Cualquiera que intentara abrir un bar de copas, por más esfuerzo e ilusión que le pusiera, fracasaba estrepitosamente, pues en este país siempre hemos sido muy de seguir las modas, y aquellos dos bares tenían copado todo el mercado nocturno de mi pueblo.
Hace unos años, abrieron un par de bares chiquititos, que poco a poco se hicieron un pequeño hueco en la noche de mi pueblo.
Uno de ellos vio cómo funcionaban los grandes, y se decidió a copiar la fórmula que ellos usaban para triunfar también, y como el dueño tonto no era, copió la del más grande. Empezó a servir garrafón y a pinchar la misma música latina que tanto triunfaba en el mismo local, solo que sonaba distinta porque su equipo de música era mejor y más moderno, así que empezó a atraer a la gente, creyendo que era una alternativa a los dos bares de siempre, porque daba una imagen de muchísima más modernidad, ya que su decoración era nueva, pero si lo mirabas más atentamente, ofrecía exactamente lo mismo que el otro local.
El otro decidió apostar por algo nuevo, algo que realmente necesitaba la gente del pueblo, una alternativa real para los que estaban hartos de escuchar siempre la misma música. Empezó a poner rock, y a servir las copas como Dios manda, sin aguar y sin ser garrafón.
Los demás dueños de bares le tildaron de loco. Le decían que era imposible ganar dinero así, que la gente quería música comercial y que perdería dinero si no amañaba un poco las copas, pero el dueño de este local estaba convencido de que con honradez y calidad podría sacar adelante el local.
Con la crisis la gente se dio cuenta de que no podía seguir pagando las copas al precio que la servían los dos locales históricamente más grandes y empezaron a ir a los dos locales nuevos.
El dueño del primero de los dos locales nuevos, que era ambicioso y avaricioso decidió asociarse con el más pequeño de los dos grandes, y juntaron los locales para, entre los dos, tener el local más grande del pueblo, y así hacerse con la mayor fortuna de los bares de noche de mi pueblo.
El dueño del bar de rock siguió trabajando duró, con honradez y limpieza y poco a poco empezó a notar un crecimiento en su negocio, hasta el punto que compró el local de al lado, un antiguo bar de copas, también de rock, que no pasaba por su mejor momento pero que también había mantenido su misma filosofía durante toda la vida.
Entre los dos empezaron a crecer y a atraer gente, y a llenar cada vez más el local, hasta el punto de que tuvieron que abrir más locales y ampliar el local original varias veces.
Los otros tres dueños de bares empezaron a ver cómo sus negocios mermaban en favor del otrora pequeño local de rock, y empezaron a difundir bulos (que no limpiaban los vasos, que tenían cucarachas en el almacén...) para intentar desprestigiar a los dos socios del local de rock, pues veían sus negocios en peligro.
Moraleja: Trabajar duro y con honradez te lleva lejos, pero desatará el miedo y la envidia en tus competidores.
Por supuesto, no estoy hablando de bares.
Que cada cual saque sus conclusiones.
Como bien sabes yo siempre he sido más de bares de rock y de donde prima la horadez y el buen servicio mientras que me repugnan esos bares donde te roban a cambio de una falsa calidad y donde siempre suena la misma música para tontos; así que para este domingo lo tengo muy claro, me iré a un pequeño bar del pueblo de al lado donde me ponen música polaca pero eso si, recomendaré a tres camareros del bar de rock para que sean los camareros del año.
ResponderEliminar